Autoestima

Autoestima: Un sentimiento clave para vivir.

¿Qué entendemos por autoestima?  La autoestima se refiere a la valoración que hacemos de nosotros mismos, y el cariño, que nos podemos dar a partir de ésta. Esto va a influir directamente en cuan competentes nos sintamos.

Una persona con baja autoestima suele no estar conforme con lo que hace, con cómo es. Suele tener miedo a mostrar quién es, cómo piensa y siente, por miedo a lo que piensen de él/ella. Su atención suele estar puesta en lo ideal de sí mismo, más que en el ser real o auténtico.  Le cuesta tomar decisiones por lo que depende mucho de la opinión del resto de las personas. Suele opacar al resto y necesita mostrar constantemente sus logros a los demás.

Por otro lado, una persona con buena autoestima se acepta como es, con sus defectos y virtudes, fortalezas y debilidades, no se critica, ni pretende ser algo distinto a lo que es, busca superarse, y aprender.

Pero, ¿De dónde surge esta característica? En la actualidad, muchos estudios han evidenciado que el sentimiento de confianza se genera en los primeros años de vida, gracias a los cuidados de una madre/ padre o cuidador estable, siendo cruciales para un desarrollo normal o esperado. Esta confianza básica que se genera en esta primera etapa marcará muchas veces la manera de percibirnos a nosotros mismos, a los otros y a nuestro mundo, y a su vez la forma en que nos relacionaremos con éstos

Es por esto que hoy se pone tanto énfasis en el tipo de crianza, en las habilidades parentales, en las emociones de los niños/as, en sus derechos. Porque se ha comprobado que las primeras interacciones dejan huellas importantes, tanto de manera positiva como negativa, sin embargo, es posible trabajar para mejorar nuestra autoestima

¿Qué se puede hacer para mejorarla?

Aceptar como soy, como pienso y como siento, este es el primer paso. Estar más puesto en el ser auténtico que en el “deber ser”. Esto a través de legitimar mis emociones, mis pensamientos, mis opiniones.

Empezar a ser más autónomo en las decisiones que se toman. Darse el tiempo para escuchar y reconocer lo que pienso y siento con tal situación, legitimar lo que me pasa a mi primero y expresarlo si es necesario.